
El receso por verano no debe hacernos olvidar la difícil situación —agravada por el reciente terremoto— de nuestros conciudadanos recluidos en prisiones venezolanas.
En Roma, me reuní con Maria Rosa De Grazia y Valeria Ranieri, familiares de algunos de los detenidos ítalo-venezolanos. Desde hace meses, venimos solicitando información sobre sus condiciones y, sobre todo, exigiendo el respeto a los derechos que deben garantizarse a toda persona privada de libertad, en pleno cumplimiento de los convenios internacionales de derechos humanos.
Estas dos mujeres valientes me entregaron un expediente detallado con los nombres de las siguientes personas: 1. José Luongo 2. Juan Carlos Marrufo 3. Gerardo Cotticchia 4. Olvany Gasperi 5. Tulio Medina Gianfelice 6. Walter Ranieri 7. Massimiliano Ranieri 8. Carmelo De Grazia 9. Daniel De Grazia 10. Levin De Grazia 11. Daniel Echenagucia 12. Daniel Necol Buttafuoco.

Se trata de ciudadanos italianos: algunos nacidos en Italia y otros hijos de italianos que emigraron a Venezuela. He escrito a los presidentes de las regiones y de los consejos regionales, así como a los alcaldes de las localidades italianas correspondientes, pidiéndoles que se movilicen y den visibilidad a una situación de la que se habla cada vez menos en Italia, a pesar de la persistente crisis humanitaria; una crisis agravada aún más por el terremoto ocurrido hace apenas unas semanas.
FOnte: Oficina de Prensa del On. Fabio Porta